viernes, 14 de mayo de 2010

Alexis Ricardo Charris visto desde dentro.

¿Quién soy?... Es una pregunta corta y difícil que tienen una respuesta simple. Una persona común y corriente interesada en ofrecer y recibir  amistad. Fascinado por el conocimiento e  invadido por la reflexión.  Enenmigo de hacer alardes, más interesado en la satisfacción que en la remunaeración; y soñador empedernido.
Mi nombre es Alexis Ricardo. El nombre y la fascinación por las herramientas los heredé de mi padre. También  el sentido del humor y adermás  algo que mi madre y mi esposa definen como galantería y que yo prefiero llamar "gentileza". 
De mi madre, Doña Mélida, heredé la personalidad, el estilo de dar batalla y  la intolerancia a las injusticias.  De los dos, el gusto por la música y del entorno familiar obtuve el talento para ejecutarla. 
Hace 25 años que aprendí a tocar guitarra la música me ha enseñado a entender otras culturas, me ha hecho conocer lugares nuevos y hasta me ha dado sentido para escribir. En el camino me dediqué al oficio de contar historias. 
Hoy con 38 años una esposa llena de ilusiones y una hija de 3 abriles que promete dar mucho que hacer,  me definiría en una sola frase, así: Apasionado defensor del tesoro de la amistad. 

jueves, 13 de mayo de 2010

De vuelta al Kairos, adiós al Cronos

Que tal, más que una bienvenida quisiera hacerles una invitación. Como el espacio en el Cybermundo no está limitado les convido a entrar leer y decir algo. Proponer, debatir, escuchar, en fin ejercitar la mente y los sentidos. Por eso el viaje del Cronos ( tiempo de los hombres) al Kairos ( tiempo de los dioses). El Cyberespacio es como una ventana a la eternidad  libre de las ataduras de tiempo, aca siempre es de día, siempre se puede encontrar a alguien que este mirando el sol y al mismo tiempo quien sueñe a la luz de la luna. 

lunes, 12 de mayo de 2008

Una Historia curiosa

Martin y su Nochebuena en casa
El panameño que sobrevivió a la guerra de Irak.
Una historia de fe y amor por sus raíces

Alexis Charris Palacios acharris@estrelladepanama.com

Martin Roman, un infante de marina de los Estados Unidos que sobrevivió a la explosión de una mina antipersonal en Irak, este año quería comer “tamales y arroz con puerco” para Navidad y la única manera era regresar a su tierra natal. Así que junto a sus padres y sus dos hermanos adolescentes, volvieron a Panamá el viernes pasado. “Quería estar aquí con mi familia”, dice Martin de tan solo 24 años y una historia conmovedora. A inicios de diciembre de 2005, estaba en Bagdad, capital de Irak, y patrullaba un sector de la ciudad junto a otros compañeros. De pronto vio a dos sujetos en lo alto de un edificio con algo “parecido a un control remoto” en sus manos. “Los vi y ellos me vieron pero no pasó más nada. Mi compañero me llamó porque me estaba quedando atrás, empecé a correr y de pronto paré. Sé que ahí pisé una mina”. Lo siguiente que supo Martin sucedió trece días después al otro lado del mundo. Estaba en un hospital de Maryland Estados Unidos junto a su madre. “Mami nos salvamos”, le dijo a Carmen Roman su madre, también panameña, que no puede evitar las lágrimas al revivir el momento. “Es un milagro Dios, me devolvió a mi hijo”. Martin tenía 13 días de estar en coma y había despertado milagrosamente. Justo esa noche Vladimir un primo del marine en Panamá había rogado a Dios por la vida de Martin y la tranquilidad de su tía Carmen. Al día siguiente empezó lo que ahora todos su parientes llaman “el milagro”.De vuelta en Panamá Martin estuvo en total 13 días en coma, perdió el hueso del codo derecho, tuvo lesiones cerebrales “ahora se me olvidan las cosas”, cuenta. Además un cuágulo en los pulmones, daños en la arteria femural de la pierna izquierda fragmentos de metal en el cerebro, la rodilla derecha y por todo el cuerpo. Cuando se dio “el accidente”, como le llama su mamá, el cuerpo de Martin cayó a 8 metros de distancia y no se sabe con exactitud a cuántos metros de altura se elevó por el impacto.Estuvo en cuidados intensivo por un mes en hospitales de Irak, Alemania y Estados Unidos. Los médicos decían que no volvería a levantarse, pero su familia en Panamá y Estados Unidos creían lo contrario. Los hechos parecen darle la razón, a simple vista Martin parece un chico como cualquier otro.Han pasado ya dos años, y Martin apenas pudo viajar. Dijo que quería volver a Panamá para pasar la Navidad. En el hospital recibió la visita de figuras como el presidente George W. Bush y la secretaria de Estado Condoleezza Rice, pero asegura que con su gente se siente mejor.Supo que en un reportaje de Telemundo se dijo que era mexicano, “eso me enfogonó, como van decir algo así”. Solo espera aclarar que es panameño de nacimiento, (a los tres años viajó a Estados Unidos) y que su fe en Dios es lo que le salvó. “Mírame soy un flaco no soy fuerte”. Por lo demás disfruta de la compañía de decenas de parientes en una sencilla casa de San Isidro en la ciudad de Panamá, su tierra natal